Es el quinto día de primavera, han pasado 44 días desde que entramos a semi confinamiento en esta larga y eterna cuarentena. Sigue la ansiedad, sigue la depresión, y todo se acentúa con la maldita alergia al polen, así como los días se empiezan a hacer más largos y cálidos. Tenía tantas cosas anotadas para escribir, pero se siente que no logro fluir, ideas, pensamientos, frases de canciones y de libros se amontonan sn lograr coordinar expresarlas correctamente. Pero por otro lado de a poco he podido ir retomando la fotografía, con los problemas e inconvenientes propios del cuasi encierro en el que vivimos. Es difícil pensar en una vida normal, cuando por el momento no tienes nada a qué realmente aferrarte, excepto soledad, ansiedad y muchas series de televisión.
Es viernes, nublado, frío y con amenaza de lluvia. Pensaba que sería un día distinto, pero el frío se siente con más intensidad que otros días. Definitivamente el otoño se fue y el invierno llegó. Los días parecen iguales, se repiten como una rutina de la que no se puede escapar. Me siento ahogado, quiero hablar pero nadie escucha, quiero escribir pero caigo en los mismos clichés que durante años he desarrollado para esconder lo que realmente siento, al punto que ni yo mismo tengo claridad de mis sentimientos. Me refugio detrás de eternas playlist musicales que esconden entre líneas algo de lo que me gustaría gritar, aunque sé que muchas son las mismas canciones que durante años he escuchado una y otra vez durante años y que han calado hondo en mi historia, trato de disimularlas entre otras canciones que he descubierto y han pasado a formar parte de mi y de lo que siento. De repente ya está oscuro, otro día que se va, otro día de silen...
Debo admitir que una de las pocas cosas que hace latir mi corazón –y vaya que eso es difícil- es escuchar a Sarah Mclachlan, no importa lo que digan de ella o su música, a mi me gusta, punto. Todo comenzó cuando de casualidad estaba viendo las nominaciones al grammy ahí me enteré de su nuevo cd – estamos hablando que esto fue en enero del 2004-, por supuesto en ese entonces ninguna tienda lo tenía acá. Pero por suerte un amigo me lo trajo de uno de sus viajes a Nueva York. Así me dispuse a abrir una botella de un delicioso chardonnay –en este caso un Amalia de concha y toro que robe de la cava de mi padre- y empiezo a disfrutar de mi nueva adquisición. Así la hermosa voz de Sarah entona “Fallen” , el tema que abre el disco –la mejor canción y sin duda alguna una de las más hermosas que he escuchado en el último tiempo, la edición cd maxi single viene con el video, tan hermoso como la canción-, mostrando al que perfectamente podía ser el sucesor natural del “surfacing”, su anterio...
Comentarios
Publicar un comentario